viernes, 14 de junio de 2013

El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.


El título es un proverbio japonés. Creo que después de los exámenes todos nos merecemos un poco de esparcimiento.





During a lecture the Oxford linguistic philosopher J. L. Austin made the claim that although a double negative in English implies a positive meaning, there is no language in which a double positive implies a negative. To which Morgenbesser responded in a dismissive tone, "Yeah, yeah."

(Durante una clase el filósofo lingüista J.L.Austin proclamó que pese a que una doble negativa implica un significado positivo en inglés no hay ningún idioma en el que un doble positivo conlleve una negación. A lo que Morgenbesser respondió en tono jocoso: Sí, sí.)



Las licenciaturas en Filosofía incluirán una asignatura de prácticas en hamburgueserías

Las Humanidades se adaptan a los nuevos tiempos preparando a los estudiantes para su futuro más inmediato: los restaurantes de comida rápida.

universidad hamburguesaAnteriormente, cuando un estudiante de Filosofía terminaba la carrera solo podía responder a preguntas como “¿Qué es el ser humano?”, “¿Fue antes el huevo o la gallina?”, o la más importante de todas: “¿Se pueden fumar porros en el bar de la facultad?”. Todas ellas son cuestiones ociosas, sin ninguna aplicación práctica. Pero gracias al nuevo plan de estudios, el joven filósofo podrá resolver la pregunta que más útil le será en su futuro laboral: “¿Quiere la hamburguesa sola o con queso?”. Porque a partir de ahora podrán realizar prácticas en restaurantes de comida rápida.
Según el Ministerio de Educación, esta decisión ha sido tomada al constatar que el 99% de los licenciados en Filosofía terminan sirviendo hamburguesas. El 1% restante, muere de frío mientras duerme en un cajero automático. Las Humanidades se han vuelto irrelevantes en pleno siglo XXI. Cuestiones como qué son el bien y el mal ya han sido resueltas. Bueno es lo que produce dinero, y malo lo que no lo da. Lo que la Filosofía lleva estudiando desde hace cientos de años, la Economía lo ha resulto en un santiamén. ¿Qué es la felicidad para el capitalismo? Una hamburguesa aceitosa y un juguetito roñoso de plástico made in China. Si los filósofos quieren contribuir al beneficio de la sociedad, deben olvidar su vocación y entregarse al servicio de los fast food.
Este nuevo plan de estudios, conocido con el nombre en clave “Menos Platón y más ketchup”, contempla otros cambios que ayudarán enormemente al estudiante en su futuro laboral. Por ejemplo, se podrán inscribir en cursos como “Ontología del aceite”, en el que se discutirá si se puede llamar aceite a esa sustancia negruzca en la que se han frito 1000 hamburguesas, o también “Iniciación al reggaeton”, mediante el cuál aprenderán a confraternizar con sus compañeros de trabajo venidos del otro lado del Atlántico. Aunque es probable que cuestiones como la procedencia real de la carne de las hamburguesas queden sin resolver. Al fin y al cabo, hay respuestas que el ser humano no puede conocer sin perder totalmente el juicio.

Que paséis un buen verano.

viernes, 7 de junio de 2013

Y así me salió el 2º examen

Este lo llevaba peor preparado que el primero. Disfruté mucho estudiando (y criticando) a Epicuro, realmente me gustó. Pero con los estoicos me atasqué. Mucho. Estuve fácil 2 meses sin conseguir avanzar hasta que finalmente conseguí medio entender los tropocientos aspectos diferentes del Logos y pude terminar su resumen. A los escépticos me los ventilé con prisas pues ya llegaba la fecha de la primera convocatoria del examen y lo justo pude leer por encima los desarrollos posteriores de la filosofía helenística (Plotino, Séneca, Cicerón...)

Escogí como pregunta autoformulada el PEC de los escépticos con alguna modificación y repasé a epicúreos y estoicos.

El examen fue el siguiente:


 Lo primero que hice fue vomitar el tema libre que tenía memorizado al dedillo, me llevó hora y cuarto. El PEC me lo puntuó con un 8, por lo que de esa pregunta espero sacar 4 puntos.

Y entonces tuve que escoger la 2ª pregunta. La opción C quedaba descartada por coincidir con el bloque del tema libre.
Miré la A. Odio los comentarios de texto. Viendo por encima de qué va podría hablar de cómo resolvía Epicuro los temores (a la muerte, al paso del tiempo, al dolor y a los dioses) pero veo en el texto alguna cosa "rara", no entiendo bien a qué se refiere con lo del "canoso mar" y decido ahorrarme complicaciones y hacer la B.

Era "pregunta trampa" pues metía el tema 2 y el 4. De los estoicos saqué lo que pude: que admiten la existencia de los dioses pero rechazan rendirles culto, que para ellos el logos cumple con el papel de dios pero no de forma directa como culto... Luego la cago y digo que identifican a los dioses olímpicos con las fuerzas naturales en vez de con los elementos (Zeus = fuego eterno, Poseidón el agua..) Y además de ello se me olvida una cita que me encantó y me habría venido al pelo: "Los cielos están llenos de dioses como el mar está lleno de peces".
Y la parte de Plotino la dejé en blanco.

Ahora creo que la cagué. Podía haber dicho más y mejor de la otra pregunta, quizá pasando un poco de comentar todo el texto y centrándome en contar lo que sabía de Epicuro. Espero aprobar aunque probablemente sea por los pelos.

Agoté las 2h de tiempo y entregué 5 caras y media escritas. Malo sea que no apruebe.

Actualización 19/06/2013
Nota del examen: 8

miércoles, 15 de mayo de 2013

Escépticos: Apuntes y trabajo opcional

Aquí os dejo Mis apuntes de los escépticos y el PEC (que también he subido a internet). Sí, el día mismo de la primera convocatoria del examen.



Críticas al escepticismo
             Antes de comenzar debo señalar que no resulta fácil hacer una crítica al escepticismo. Primero porque a duras penas se le podría considerar un sistema filosófico. No crea una doctrina, no construye un sistema, no cimenta teorías con argumentos. Se limita a poner en duda los sistemas de otros (principalmente estoicos) y por ello no hay gran cosa que refutar.
             Y segundo porque he de reconocer que mi opinión coincide bastante con la suya.
             En cualquier caso trataré de poner en duda su punto de vista de cuantas formas me sea posible, un poco al modo de la antilogía que valió a Carnéades su expulsión de Roma.

             Una de las críticas más comunes al escepticismo es, irónicamente, la de tacharles de dogmáticos.
Efectivamente decir que no nos es posible conocer la realidad de forma nouménica (en sí misma), más allá de nuestras propias  percepciones (phenómena), es de por sí una afirmación categórica y dogmática. Sin embargo los escépticos se guardaban bien de caer en semejante contradicción, quienes negaban la posibilidad de obtener conocimiento real eran los cirenaicos con la akataléxia. Un escéptico aceptaría la posibilidad de obtener conocimiento real pero puntualizaría que pese a lo que le indican sus percepciones, por muy evidentes (katalépticas) que sean, únicamente puede afirmar que a él le parecen ciertas.
             El único texto en el que defienden la postura akataléxica es el fragmento de Timón, pero sabemos que fue escrito por el peripatético Aristocles con intención crítica y polémica por lo que es muy probable que se trate de una reducción al absurdo (o directamente falsedad) para desacreditarlos.
            
             En la misma línea se les puede echar en cara el considerar que la suspensión del juicio (epokhé) y el no afirmar ni negar (silencio, aphasía) llevan a la ataraxia, que a su vez identifican con la felicidad. Para empezar: que la ataraxia equivalga a la felicidad (o conduzca a ella) es muy discutible. Hay que tener en cuenta que para ellos es algo cultural, se debe al contexto histórico que vivieron (la ruptura del imperio de Alejandro, el desmoronamiento del status quo ateniense, el alejamiento de la política a la ciudadanía, etc.) y prueba de ello es que tanto los epicúreos como los estoicos compartían esa visión. Sin embargo están negando cualquier otro tipo de felicidad.
             Además como camino a la ataraxia defienden la epokhé, al parecer ignorando las vías propuestas por las otras escuelas (disfrutar de los pequeños placeres de la vida con moderación y someterse al destino/alma del mundo/dios que era el Logos). Así que parece que para los escépticos es el único modo de ser feliz.
             En su defensa puedo recalcar que el escepticismo estaba orientado a la práctica, a la epistemología, siendo la parte ética más accesoria o anecdótica (precisamente porque no construyen todo un sistema, como hicieron las otras escuelas, para fundamentarla). Y también que al decir que lo consideran la única vía a la felicidad me estoy basando más en una intuición, en la sensación personal que tengo tras haberlos estudiado. Lo cierto es que ni Pirrón ni Acesilao escribieron nada y que todas las obras de Timón y Carnéades se han perdido. Bien podría ser que en este punto esté equivocado y su postura fuera diferente.

             Otra crítica, con la que estoy más de acuerdo, sería que los escépticos radicales (“rústicos”, en palabras de Galeno) como Pirrón y Timón consideraban que todas las teorías epistemológicas eran equipotentes y se anulaban entre sí, de ahí que lo más coherente fuera la epokhé. ¿Pero realmente todos los argumentos son equipotentes? No lo veo tan claro. Siempre habrá unos más sólidos que otros.
             Los escépticos moderados (los académicos Arcesilao y Carnéades) sí que admiten que algunas representaciones son más razonables o plausibles que otras para resolver el problema de la acción (cada acto conlleva una decisión y cada decisión conlleva un juicio entre varias opciones. La epokhé, la suspensión del juicio, implicaría no ejecutar ninguna acción en absoluto). Pero parece que se quedan ahí, en las representaciones. No me consta que rechacen o se cuestionen si los argumentos de las otras escuelas filosóficas eran o no equipotentes.

             Por último se les puede recriminar que optaran por el camino fácil al no construir un sistema y limitarse a atacar (especialmente) a los estoicos. Siempre resultará más sencillo y cómodo refutar ideas ajenas que cimentar las propias.
             Estoy parcialmente de acuerdo con esta objeción. A favor señalaré que lo mismo se podía decir de Zenón (el presocrático de Elea, no el estoico Zenón de Citio). Se limitó a adoptar la postura de su maestro/amante Parménides y se ensañó con las teorías de las otras escuelas (especialmente pitagóricos), desmontándolas en sus epiqueremas con deducciones ad absurdum. Y sin embargo nadie en su sano juicio diría que no contribuyó al desarrollo de la filosofía. Al contrario; los pitagóricos tuvieron que renovar y actualizar su doctrina y todos los demás empezaron a hilar más fino a la hora de crear sus teorías. Como resultado todas las escuelas filosóficas salieron fortalecidas y ganaron en coherencia interna. Del mismo modo los escépticos han contribuido a que no se hagan afirmaciones a la ligera (si bien es cierto que históricamente siempre ha resultado más fácil ignorarlos).
             Y en contra de esta última crítica debo admitir que sí, podían haber contribuido más. Si Carnéades o sus sucesores hubieran roto también con la equipotencia de los argumentos de las teorías científicas y filosóficas podrían haber llegado así a un equivalente a nuestro sistema científico, que admite que unas teorías son más fiables que otras pero sigue siendo escéptico en lo tocante a si se corresponden perfectamente con la realidad. Existen métodos para valorar la verosimilitud o probabilidad de una teoría, del mismo modo que hacía Carnéades con las representaciones. Por citar algunos estaría la comprobación de la lógica interna (aunque tras Zenón de Elea, Aristóteles y Crispo quizás ya no había mucho que desarrollar en el campo de la lógica), la navaja de Occam, la carga de la prueba (que recae en quien afirma algo), los diferentes tipos de falacias…

             Tenían camino por recorrer manteniéndose fieles a la duda escéptica y no lo aprovecharon. Todo el sistema científico moderno para obtener conocimiento es buena muestra de ello.

domingo, 12 de mayo de 2013

miércoles, 24 de abril de 2013

PEC - EL LOGOS ESTOICO



             Durante su estudio el concepto de Logos estoico me ha parecido tan complejo y polifacético, tan difícil de entender, que he considerado conveniente dedicarle este texto para tratar de reflejar sus múltiples aspectos, todos ellos interrelacionados.

             La característica más genérica del Logos es que está presente en todo lo que existe, refiriéndose a él en este sentido como “alma del mundo”. El logos es fuego (concepto sacado de Heráclito), el principio activo del universo, lo que dota de vida, propósito y racionalidad a la materia. La propia materia sería el principio pasivo, por sí misma es inerte e indeterminada. Pero no deben entenderse como partes diferenciadas, Zenón defendía un monismo estricto: La materia y el Logos están unidos de forma inseparable, no se da el uno sin el otro*.

             El Logos como razón. El logos es racional. No debe entenderse a modo de un super-ente, con consciencia de sí mismo y regidor del universo (a modo de un dios) sino que funciona más como una ley cósmica universal, una propiedad intrínseca de la materia. Racional no en el sentido de intelecto sino de orden. El Logos es lo que mantiene la materia cohesionada, lo que permite que se formen cuerpos y que esos cuerpos sean “los más bellos y perfectos que podrían existir”. Si no existiera el Logos sólo habría materia desordenada, sin cohesión, caos.

             El logos como Demiurgo: Es el llamado logos espermatikós. Según Tertuliano «lo presenta Zenón como el creador, el que todo lo dispuso ordenadamente». Pero no hay que perder de vista el punto anterior: los estoicos identifican el logos con el orden. Si el universo está ordenado es por la influencia del logos. No porque sea un ente racional que lo ordena sino porque forma parte de la propia materia. El orden y la racionalidad del logos son parte de la materia, no impuestos por algo externo a ella.

             El Logos como destino (heimarméne): Creo que surge como solución al problema de obrar irracionalmente. Si el logos está presente en todo (y todos) formando parte de nuestra naturaleza, ¿cómo es posible que obremos irracionalmente? Y si es benévolo, justo y hace que este mundo sea el mejor posible ¿cómo explicar el mal y las adversidades? Los estoicos encontraron dos posibles respuestas.
             La primera es el determinismo: todo acontece por necesidad, no existe el azar. El Logos, que impregna todo lo que existe en el cosmos, determina cada cosa que sucede lo hace dentro de la racionalidad del cosmos, todo se rige por la ley universal y actúa según su naturaleza. Si nos parece ver injusticias y calamidades es sólo porque nuestro entendimiento es imperfecto. Esto les llevaría a decir que el universo es un ser vivo que palpita cíclicamente, produciendo la muerte (por conflagración) de todo lo que existe para renacer. Y cada ciclo es exactamente igual que el anterior, en cada uno Sócrates volvería a tomar la cicuta.
            La otra considera que son las pasiones y afectos (pathos) los que desvían el alma, haciendo que pierda el control sobre sus acciones. Pero siempre dentro del monismo, no hay dualidad racional/pasional. Las pasiones forman parte de nosotros. Quien se deja llevar por ellas no comete actos irracionales, sino que las pasiones corrompen nuestro logos. La razón viciada sigue siendo razón, seguimos actuando conforme a nuestra naturaleza, aunque de forma viciada y errónea.

             El Logos como Dios. Hay cierta polémica sobre esto. Lo estoicos suelen emplear términos religiosos (divino, dios, alma del mundo…) para referirse al Logos. Lactancio, por ejemplo, se refiere a él como «Dios y espíritu de Zeus». Algunos estudiosos creen que los estoicos serían henoteístas; con el Logos como supra-dios imbuido en el kosmos (todo lo que existe) y los otros dioses subordinados a él e indignos de adoración. Se apoyan en que mientras que usaban el Logos como brújula moral y epistemológica (orthós logos, al que volveré luego) y centraban toda su doctrina en torno al Logos rechazaban el culto a los dioses (liturgias, templos, sacrificios, imágenes…) pese a aceptar su existencia «Los cielos están llenos de dioses como el mar está lleno de peces.». Esto implicaría además cierto hilozoísmo, dado que todo lo que existe está impregnado por lo divino.
             Otros estudiosos consideran que la doctrina del logos no debe entenderse en un sentido espiritualista a pesar de que algunos estoicos se expresan de manera que parece aproximarse a la espiritualidad. Su principal argumento es que   tanto ellos como los primeros cristianos se esfuerzan por diferenciar entre el Logos y Dios en sus textos. Se centran más en las otras “acepciones” de Logos, como la de Ley universal, destino, alma del mundo…
             Personalmente me inclino por la segunda. Para ser un dios es necesaria la consciencia propia, ser un ente que decide crear u ordenar el universo e influir, desde fuera, sobre el mundo y sus habitantes. Esto choca con la concepción estoica del Logos, que lo asemejaban más bien a una cualidad de la materia a modo de ley universal.

             El Logos como brújula moral y epistemológica: Me refiero al orthós logos, la recta razón. En ética usan el concepto en referencia a aquellas acciones que además de ser apropiadas (kathékonta) por ser conformes a nuestra naturaleza son rectas y virtuosas (katorthómata) por estar en consonancia con el logos universal. Se corresponden con los deberes completos (teléion kathékon) que van más allá de lo que nos dicta nuestra naturaleza (acciones moralmente neutras como hablar, pasear, viajar…) y llegan a ser actos virtuosos (como ser prudentes, hacer justicia, obrar bien…)
             Algunos autores también mencionan el orthós Logos en epistemología como criterio de verdad después de las phantasías catalépticas. Al tener en nuestra alma una chispa del fuego divino (de nuevo Logos) sabemos por naturaleza qué es cierto y que no. Al menos en algunos casos. Por buscar un concepto actual en nuestra cultura se podría comparar, de forma muy inexacta y con todas sus pegas, con el sentido común, en el sentido de que es un conocimiento universal innato que nos dicta cómo obrar correctamente.

             Recapitulando: Para los estoicos el Logos es fuego, Dios, el alma del mundo, orden, ley universal, vida, razón, el destino… Y aun así lo veían (de nuevo) bajo un monismo estricto. El Logos es uno e indivisible. Todos son diferentes aspectos de lo mismo.
            
             Y pese a toda esta información creo que realmente sólo he llegado a arañar la superficie de lo que era el Logos para los estoicos.

             *Sin embargo también dicen que los dioses son de fuego puro y que en el límite del universo, haciendo “frontera” con el vacío”, se encuentra de nuevo fuego puro.


ACTUALIZACIÓN 15/05:
Nota: 8
Valoraciones de la corrección:

QUIZÁS NOS HEMOS PERDIDO UN POCO EN LAS DIVERSAS ACEPCIONES DEL LOGOS, SIN SABER FINALMENTE QUÉ ENTENDÍAN LOS ESTOICOS POR LOGOS…(Precisamente esa era la idea. El logos estoico es un concepto tan complejo y polifacético que para entenderlo he tenido que desgranar sus diferentes acepciones, sabiendo que la idea final es la suma de ellas y, probablemente, algo más)

LA PREGUNTA ESTÁ BIEN DESARROLLADA PORQUE SE VE QUE HAS CONSULTADO OTRAS FUENTES Y HAS QUERIDO PROFUNDIZAR EN EL TÉRMINO “LOGOS” PARA LOS ESTOICOS.

sábado, 23 de marzo de 2013

EPICURO NO ERA HEDONISTA


             Pese a lo que dice Copleston, Salvador Mas, Carlos García Gual, mi profesora, la Wikipedia y todo el mundo en general es la conclusión a la que he llegado. ¿En qué me baso? Empezaré por lo básico: Definiendo "hedonismo":

No podía haber escogido un mejor ejemplo visual.

             Hedonismo viene de hedoné (Ἡδονή), que se traduce por placer. Pero Hedoné era además un nombre propio. Era la diosa menor (daimon) del placer sensual (placer físico, sexo, de ahí la foto). Era hija de Eros (dios del amor) y Psyche (Ψυχή), que se traduce por alma o hálito de vida. Los romanos la llamaban Voluptas. El latino Apuleyo la menciona en “El asno de oro”.
             Lo que quiero destacar es que esa palabra siempre ha tenido connotaciones sexuales o, al menos, muy físicas. Epicuro fue, hasta donde alcanzo a saber, el primero en añadirle significados nuevos (y Cicerón le criticó por usar el término tan alegremente). Pero antes de seguir por ese camino veamos los antecedentes.

             Los hedonistas por excelencia eran Aristipo (discípulo de Sócrates) y su escuela (los cirenaicos). Rompieron con Platón y Aristóteles y su búsqueda del bien, el conocimiento y del gobierno ideal de la polis para centrarse en el individuo. Para ellos el objetivo de la filosofía es alcanzar la felicidad, y el medio para ello es el placer. Consideraban que:
             - Buscar el placer y evitar el dolor es lo que proporciona la felicidad.
             - El alma tiene 3 estados posibles: Placer, dolor y un estado neutro, ni placentero ni doloroso.
             - Los placeres de la carne son los más importantes
             - El placer es presente: El recuerdo del placer pasado ya no es placer. La anticipación de placeres futuros todavía no es placer.

Greece - De Blas Gallego

             Epicuro viene a ser una evolución de los cirenaicos, pese a que no me consta que estudiase en su escuela. También considera que la felicidad se obtiene buscando el placer y evitando el dolor pero introduce una serie de matices al pensamiento de Aristipo:
             - Niega que sólo importe el placer presente. Recordar un placer pasado y pensar en un placer futuro también produce placer. De hecho considera que al hacer el cálculo de los placeres (phrónesis) debemos valorar el futuro, y si un dolor presente nos proporcionará un mayor placer a la larga debemos aceptarlo. Por ejemplo, si te duele una muela lo sabio es hacer que te la saquen, aunque te vaya a provocar dolor, pues en el futuro te compensa.
             - El alma no tiene 3 estados sino 2: O siente placer o siente dolor. No sentir ninguna de las 2 equivale a estar muerto (insiste en ello como argumento para no temer a la muerte).
             - ¿Dónde queda entonces para Epicuro el estado neutro de los cirenaicos? Epicuro lo identifica con el placer. No sentir ningún dolor ya es placer. De hecho lo considera el máximo placer, el súmmum bonum o protón agathón. La aponía (ausencia de dolor físico) y Ataraxia (estado de serenidad emocional) son el objetivo principal, el ideal que debemos tratar de conseguir para ser felices.
             - El alma tiene prioridad sobre el cuerpo: sus dolores son más graves y sus placeres mayores. Llega incluso a decir que el sabio es capaz de mantener su felicidad aunque le estén torturando. También llega a traicionar su teoría física atomista, que usa para cimentar su filosofía, al decir que los átomos que componen el alma se diferencian cualitativamente de los del cuerpo para resaltar su mayor importancia (cuando según el atomismo todos los átomos son iguales y sólo se diferencian cuantitativamente).

El ideal de placer de Epicuro, y no exagero


             Epicuro además diferencia entre 3 tipos de deseos:
             - Los naturales y necesarios: De ellos depende nuestra supervivencia (comida, bebida, abrigo...). Si no se satisfacen producen dolor (hambre y sed). Son los que debemos satisfacer, los únicos importantes, y haciéndolo obtenemos placeres catastemáticos (estáticos).
             - Los naturales no necesarios: Proporcionan placer pero no son necesarios, no producen dolor si no se satisfacen. Por ejemplo, comer por gula (sin tener hambre). Los considera una distracción. Satisfaciéndolos obtenemos placeres dinámicos.
             - Los no naturales ni necesarios: Son el ansia de poder, fama, gloria, riquezas... Debemos evitarlos pues sólo nos llenan el alma de angustias y terrores.

             Mi postura: Epicuro redefine la palabra placer. Para él no significa lo mismo que para Aristipo (o para nosotros, pregunta a cualquiera qué le viene a la cabeza cuando piensa en “placeres”). Epicuro dice que la felicidad se obtiene buscando el placer, pero para él placer equivale a ausencia de dolor, especialmente del emocional (turbación del alma). Por ello no veo coherente considerarlo hedonista. Sería más bien “ataraxista”.
             Desde una perspectiva hedonista, según la cual existen los 3 estados (placer, dolor y neutro) Epicuro rehuye por igual el placer y el dolor, centrándose en conseguir ese estado neutro (que él llama placer) a través de la ataraxia y la aponía.

             Muy bien, pero ¿es sólo cosa mía o puedo sustentar esto en los textos griegos? Veamos:

Placer = supremo bien = estado equilibrado / ausencia de dolor
Aulo Gelio IX, 5, 2 = 68 Us.

“Epicuro califica al placer como bien supremo y lo define así: ‘Estado equilibrado del cuerpo”. (Trad. M. A. Marcos Casquero y A. Domínguez García).

Cicerón, De finibus I, 37-38 = 397 Us.

Habla el epicúreo Torcuato: “Ahora voy a explicar en qué consiste el placer y cuál es su naturaleza, para disipar todos los errores de los ignorantes y para que se comprenda cuán seria, cuán moderada y cuán austera es esa doctrina considerada como voluptuosa, afeminada y sensual. Pues no perseguimos sólo ese placer que mueve a la naturaleza misma con algún atractivo y se percibe con cierto deleite por los sentidos, sino que estimamos como placer supremos el que se experimenta cuando se ha suprimido todo dolor. En efecto, cuando quedamos libres de dolor, la misma liberación y carencia de toda molestia nos causa gozo. Si, pues, todo lo que nos hace gozar es placer, del mismo modo que es dolor todo lo que nos lastima, con razón se llama placer a la carencia de todo dolor.

Epicuro, Máximas capitales III

“Límite de la grandeza de los placeres es la eliminación de todo dolor. Donde exista placer, por el tiempo que dure, no hay ni dolor ni pena ni mezcla de ambos”. (Trad. C. García Gual).

Cicerón critica que use el mismo término para referirse a los placeres catastemáticos y a los cinéticos
Cicerón, De finibus I, 30

“[Epicuro] llama placer a algo que nadie ha designado nunca con ese nombre; expresa con una palabra dos conceptos distintos.

Y lo más importante. Si estoy en lo cierto Epicuro debe despreciar lo que los cirenaicos consideraban placer (físico)
Cicerón, Tusc. V, 93-94 = 456 Us.

en cuanto a la segunda clase de deseos, estima que no resulta difícil conseguirlos ni tampoco carecer de ellos (…) en términos generales, los placeres de este tipo son deseables, si no perjudican, pero nunca útiles

Epicuro, Sent. Vat. 51
En la medida en que no faltes a las leyes ni vulneres las normas del decoro, no ofendas a ninguno de los que te son próximos, no perturbes tu cuerpo y no desperdicies las fuerzas indispensables, procede como quieras, según tus inclinaciones. Pero, de hecho, es inevitable no enredarse en al menos uno de estos estorbos. Pues los placeres sexuales nunca han sido útiles, y hay que darse por contentos si no perjudican”. (Trad. S. Mas).

Estobeo 17, 34 = 181 Us.
Reboso de placer cuando dispongo de pan y agua. Y escupo a los placeres del lujo, no por ellos mismos, sino por las molestias que luego los acompañan”. (Trad. S. Mas).

Epicuro, Carta a Meneceo 131-132
Por tanto, cuando decimos que el placer es el objetivo final, no nos referimos a los placeres de los viciosos o a los que residen en la disipación, como creen algunos que ignoran o que no están de acuerdo o interpretan mal nuestra doctrina, sino al no sufrir dolor en el cuerpo ni estar perturbados en el alma. Porque ni banquetes ni juergas constantes ni los goces con mujeres y adolescentes, ni pescados y las demás cosas que una mesa suntuosa ofrece, engendran una vida feliz, sino el sobrio cálculo que investiga las causas de toda elección y rechazo, y extirpa las falsas opiniones de las que procede la más grande perturbación que se apodera del alma.